La nixtamalización es una técnica antigua que cambia textura, aroma y comportamiento del maíz. Consiste en cocerlo con una solución alcalina y dejarlo reposar antes de lavarlo y molerlo. El proceso afloja la cáscara del grano y facilita su molienda. La masa resultante puede convertirse en tortillas, tamales, tlacoyos y muchas otras preparaciones. También mejora la disponibilidad de ciertos nutrientes, aunque el resultado depende del tipo de maíz, el tiempo de cocción y el lavado. No es un proceso idéntico en todas las regiones. En casa conviene seguir proporciones y medidas seguras. La cal utilizada debe ser de grado alimentario; no cualquier producto destinado a construcción es apto para cocinar. El reposo es parte de la técnica. Apresurarlo puede dejar granos duros y una masa que se rompe al formar tortillas. Lavar bien retira el exceso de cal, pero conservar algo del agua de cocción puede aportar sabor y facilitar la molienda, según la receta. La molienda tradicional produce texturas distintas. Un molino, metate o procesador bien ajustado puede acercarse, pero la humedad debe controlarse. Comprar maíz de productores locales ayuda a conservar variedades nativas y reconoce el trabajo detrás del grano. Preguntar por su origen abre una relación más transparente. Nixtamalizar es cocinar con memoria y ciencia. La técnica sigue vigente porque convierte un grano básico en una masa versátil, nutritiva y profundamente mexicana. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Salsas de mesa: guía para reconocer chiles, texturas y maridajes Salsas de mesa: guía para reconocer chiles, texturas y maridajes