Por Juan Pablo Ojeda Más allá de los memes y de los millones de reacciones, la campaña de Jude Bellingham para Calvin Klein deja una pregunta de fondo: ¿qué tipo de figura pública quiere ser hoy un futbolista de élite? La respuesta que eligió el mediocampista del Real Madrid cabe en una frase de la propia campaña: «el ícono que llevas debajo». El concepto no es solo un juego de palabras sobre ropa interior. En el comunicado de la marca, presentada el 2 de noviembre, el inglés lo explicó así: «Me gustó la idea de ‘el ícono que llevas debajo’: que la confianza empieza por sentirte cómodo contigo mismo». Es una declaración sobre autoestima en boca de un deportista de 23 años con enorme influencia entre el público joven. El tono visual refuerza esa idea. Las imágenes, tomadas en Madrid en agosto de 2026 por Oliver Hadlee Pearch, son sobrias: fondos limpios, pocos elementos y el cuerpo como protagonista. El comunicado habla de imágenes despojadas que lo muestran «en su forma más natural», con un guiño a sus festejos de gol. No hay estadio, no hay balón, no hay uniforme. Ese despojo tiene una lectura. Durante años, la imagen pública del futbolista estuvo atada a la camiseta del club y a la marca deportiva que lo patrocina. Aquí, la propuesta es otra: el jugador se presenta como persona, sin los símbolos del oficio, y la marca apuesta a que su carisma basta para sostener la campaña. GQ España lo planteó con un contraste útil: Bellingham está acostumbrado a que las cámaras lo sigan en un estadio, frente a miles de personas pendientes del balón. En el set, ese foco cambió de lugar. La revista agregó que su estilo y sus apariciones públicas ya lo habían convertido en uno de los rostros más reconocibles de su generación, más allá de lo que hace en el césped. La reacción pública mostró las dos caras de esa apuesta. Por un lado, una ola de comentarios celebrando la confianza del jugador; por otro, voces que cuestionaron que un futbolista en plena temporada se dedique a posar. La discusión revela una tensión vigente: la idea de que el deportista «serio» solo debe hablar con los pies frente a la de un atleta que también construye una identidad cultural. Calvin Klein conoce bien ese terreno. Como recordó Adweek, su historial publicitario incluye a figuras como Kate Moss, Jeremy Allen White y Bad Bunny, personajes que ayudaron a redefinir en su momento cómo se mostraba el cuerpo en la publicidad. Sumar a un futbolista en activo a esa lista amplía el mensaje hacia la afición deportiva, un público que no siempre consume moda. El propio calendario ayudó a desactivar la crítica. Dos días después del lanzamiento, Bellingham anotó de tacón ante el AEK Atenas en la Liga de Campeones, en la remontada 3-2 del Real Madrid. Fue la demostración de que una cosa no excluye a la otra: el jugador puede posar en agosto y decidir partidos en noviembre. También es significativo el tipo de producto. La línea Icon Cotton Stretch es lo más básico del catálogo: prendas de uso diario como el Boxer Brief o el Slim Boxer, más el nuevo Shine Trunk. No es alta costura ni una edición exclusiva, sino ropa cotidiana. El mensaje de confianza, por lo tanto, se vincula a algo que cualquier persona usa todos los días. En suma, la campaña funciona en dos niveles. En la superficie, es una sesión de fotos que se volvió viral. En el fondo, es un ensayo sobre cómo los deportistas de esta generación administran su imagen: con menos solemnidad, más exposición personal y un discurso sobre la comodidad con uno mismo que trasciende la cancha. Bellingham eligió ese camino, y su rendimiento deportivo, por ahora, lo respalda. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Potter Bazar navideño 2026 en CDMX: fechas, talleres y actividades gratis para fans de Harry Potter