Una moda nacida en redes sociales ha transformado un detalle cotidiano en un supuesto símbolo de poder personal. La llamada “teoría de las uñas rojas” sostiene que elegir este color para la manicura no solo embellece las manos, sino que también incrementa la atracción y la seguridad en una misma. Aunque no existe un consenso científico definitivo, expertas en psicología y tendencias coinciden en que el rojo puede influir en la autoimagen y en la forma en que otras personas perciben a quien lo usa.

Viral desde 2022 en TikTok, la teoría se apoya en la psicología del color y en testimonios de miles de mujeres que aseguran haber notado cambios en su vida social, laboral y sentimental tras optar por este tono. Un reportaje de Women’s Health analizó el fenómeno y mostró cómo una simple elección estética se convirtió en una narrativa de empoderamiento personal.

El origen de la tendencia se atribuye a Robyn DelMonte, creadora de contenido que compartió en TikTok que recibía más atención cuando llevaba uñas rojas. Según su interpretación, muchos hombres asocian este color con figuras femeninas icónicas de los años noventa, lo que habría influido en su popularidad actual. A partir de ahí, el hashtag #rednailtheory se volvió viral, con miles de publicaciones en las que mujeres relatan más cumplidos, mayor atención y una percepción de aumento en su seguridad personal.

La psicología del color juega un papel central en esta explicación. La psicóloga Stefanie Mazer explicó a Women’s Health que el rojo históricamente se ha vinculado con la confianza, la energía y la atracción. Este color tiende a hacer que quien lo usa se sienta más visible y audaz, en contraste con tonos neutros que pasan más desapercibidos. El rojo evoca pasión, liderazgo y fuerza, cualidades que pueden influir tanto en la conducta propia como en la forma en que los demás interpretan esa presencia.

El debate surge al analizar si estos efectos están respaldados por la ciencia o si se trata principalmente de sugestión. Un estudio publicado en 2008 en la Revista de Personalidad y Psicología Social encontró que los hombres tendían a percibir como más atractivas a las mujeres que vestían de rojo, incluso de manera subconsciente. Investigaciones posteriores han observado patrones similares en distintas culturas, lo que sugiere que la asociación entre el rojo y la atracción podría tener un componente evolutivo.

De acuerdo con Mazer, en diversas especies el color rojo ha funcionado como señal de dominio, fertilidad o excitación, elementos que en humanos suelen vincularse con el rubor, el flujo sanguíneo y la activación emocional. Sin embargo, otras especialistas subrayan que el mayor impacto no proviene tanto del color en sí, sino de cómo la persona se siente al llevarlo.

La psicóloga clínica Renee Solomon señaló que estamos “programados” para notar el rojo porque se asocia al rubor y la atracción, pero también destacó el papel del efecto placebo. Si alguien cree que las uñas rojas la hacen más atractiva, es probable que actúe con mayor confianza, lo que a su vez puede generar interacciones más positivas. En este sentido, el color funciona como un detonante psicológico que refuerza la autoimagen y la actitud.

Los testimonios recogidos por Women’s Health refuerzan esta idea. Varias mujeres afirmaron sentirse más arregladas y seguras al usar esmalte rojo, percibiendo mayor atención aunque no siempre podían distinguir si el cambio provenía del color o de su propia actitud. Algunas incluso mencionaron que sus parejas valoraban especialmente este tono y que recibían cumplidos incluso cuando la manicura ya no estaba perfecta, lo que sugiere que el simbolismo del rojo puede ser más importante que el estado real del esmalte.

La industria de la belleza no ha sido ajena a esta tendencia. Empresarias del sector han señalado que las ventas de esmaltes rojos han alcanzado máximos históricos, agotando líneas populares y llevando a las marcas a ampliar su oferta de tonos clásicos y reinterpretaciones modernas del rojo. Esto confirma que, más allá de la teoría, existe un impacto real en el consumo y en la forma en que las personas eligen expresar su estilo.

La teoría de las uñas rojas también convive con otras narrativas virales que relacionan el color de la manicura con rasgos de personalidad o estados emocionales. La “teoría de las uñas azules” asocia los tonos fríos con calma y compromiso; la de las uñas blancas con nuevas etapas o relaciones; la de las negras con liderazgo y fuerza; y la de las rosas con una feminidad divertida y ligera. Todas parten de la misma premisa: usar el color como un lenguaje simbólico para proyectar identidad.

En conjunto, estas tendencias muestran cómo la manicura ha dejado de ser solo un detalle estético para convertirse en una forma de expresión personal. Aunque la ciencia no respalda de manera concluyente que las uñas rojas aumenten la atracción, sí existe evidencia de que el color influye en la percepción y, sobre todo, en la confianza. En última instancia, el verdadero poder del esmalte rojo podría no estar en el tono, sino en la seguridad que despierta en quien lo lleva.

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