NASA difundió el 24 de septiembre una secuencia de radar que muestra el avance de lava en Krasheninnikov, un conjunto volcánico de Kamchatka, Rusia. La misión NISAR, desarrollada con la agencia espacial india ISRO, reunió 17 imágenes para reconstruir cambios entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. La curiosidad está en el método: no es una cámara convencional filmando una erupción continua. Según la explicación del Laboratorio de Propulsión a Chorro, el volcán había permanecido tranquilo desde alrededor de 1550. Comenzó a eruptar pocos días después del terremoto de magnitud 8.8 ocurrido en el océano cercano el 30 de julio de 2025. NASA describe el sismo como un posible detonante; esa asociación debe conservarse como interpretación científica, no como causalidad demostrada por esta nota. NISAR obtuvo su primera imagen de la zona el 25 de diciembre de 2025, mientras completaba comprobaciones posteriores al lanzamiento. Desde unos 747 kilómetros de altura, volvió a observar el lugar dos veces cada 12 días, en direcciones orbitales distintas. La frecuencia permite comparar el mismo terreno a través del tiempo, en lugar de depender de una sola imagen espectacular. La secuencia muestra lava que llena una caldera interior, rebasa hacia un cráter mayor y luego se extiende en forma de abanico. Las imágenes fueron ordenadas para condensar meses de cambios. Ese video acelerado no permite afirmar que todo ocurrió en unos segundos ni establece el estado del volcán este lunes. La fecha de las observaciones es parte esencial de la información. El radar emite pulsos de microondas y recoge las señales que regresan desde la superficie. El procesamiento de apertura sintética combina observaciones para mejorar la definición. NASA compara el procedimiento con enfocar una imagen; una analogía cotidiana sería reunir muchas pistas de un mismo objeto hasta reconocer mejor sus bordes. Lo que se observa depende de cómo el terreno devuelve la señal. ¿Por qué la lava aparece más brillante si no estamos viendo una fotografía normal? La agencia explica que refleja las microondas de forma distinta del terreno alrededor, cubierto por nieve o suelo desnudo según la época. Cada píxel de la secuencia representa aproximadamente un cuadrado de 10 por 10 metros. Es una escala concreta, no una vista capaz de distinguir cualquier objeto pequeño. La misión lleva dos sistemas de radar, en bandas L y S, con longitudes de onda complementarias. El equipo estadounidense aportó el radar L y el reflector, mientras ISRO proporcionó la plataforma y el radar S. NASA destaca un reflector de 12 metros de ancho. Estas características explican parte de la observación sistemática, pero no sustituyen instrumentos terrestres para evaluar un peligro local. Los investigadores presentan la secuencia como una demostración de seguimiento de amenazas naturales y posible apoyo a respuesta de emergencias. No es una alerta para México ni una predicción de una erupción mexicana. La utilidad general está en observar deformaciones y cambios del paisaje, mientras una evaluación de riesgo requiere información del sitio y decisiones de las autoridades correspondientes. El hallazgo visual deja una manera distinta de mirar la Tierra: un satélite puede seguir un volcán remoto reuniendo señales que nuestros ojos no ven. Las 17 imágenes forman una historia de transformación, con fechas y escala medibles. La pregunta para compartir no es sólo cómo se ve la lava, sino cuántos cambios del planeta pasan inadvertidos hasta que alguien compara una observación con otra. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Hubble muestra una galaxia cuyas partes giran desalineadas