Por Bruno Cortés

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles 14 de octubre, en lo particular, la reforma a la Ley del Impuesto sobre la Renta, con 322 votos a favor y 115 en contra. La noche anterior había pasado en lo general con 349 a favor y 119 en contra. El dictamen, parte del Paquete Económico 2027, se fue al Senado. El objetivo declarado es frenar la evasión y cerrar la puerta a las empresas factureras sin subir las tasas del impuesto. Para las grandes empresas que llevan años descontando casi todo lo que ganan, el aviso trae preocupación: la fiesta de las deducciones tiene hora de cierre.

El número que explica la reforma está en los registros fiscales de 2025. De 524 mil empresas que declararon ingresos, 318 mil no pagaron ISR. Y 223 mil reportaron deducciones iguales o mayores a todo lo que vendieron. Es como el puesto de tacos que tiene fila desde las ocho de la noche hasta la madrugada y, cuando llega la cuenta, jura que perdió dinero. ¿Cómo se le pone tope a ese milagro contable? Con una regla de tres.

Las personas morales con ingresos superiores a 50 millones de pesos al año ya no podrán deducir más del 96.67 por ciento de sus ingresos. Lo que rebase ese tope no se pierde: se puede aplicar en los 20 años siguientes. Además, las pérdidas fiscales de ejercicios anteriores solo podrán restarse hasta la mitad de la utilidad del año. En cristiano: de cada 100 pesos que entran a la caja, por lo menos 3.33 quedan a la vista del fisco. Pero no todos los grandes caen en la red.

Quedan fuera del mecanismo las actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y pesqueras; las maquiladoras, salvo por lo que vendan en territorio nacional; las empresas con menos de cinco años inscritas en el RFC; las que estén en quiebra; las aseguradoras por sus operaciones propias, y el régimen de coordinados. También hay reglas para que una fusión o escisión no sirva de atajo para brincarse los límites. El otro candado está en los intereses.

El límite para deducir intereses netos baja de 30 a 20 por ciento. Se elimina el régimen opcional para grupos de sociedades, que permitía a los corporativos diferir hasta tres años el pago del impuesto. Y se endurecen los requisitos para deducir pagos al extranjero, tanto de empresas como de personas físicas con negocios fuera del país. Mientras a los grandes les aprietan el cinturón, a los chicos les aflojan la hebilla.

El Régimen Simplificado de Confianza, el famoso Resico, crece. Para personas físicas, el límite de ingresos sube de 3.5 a 5 millones de pesos al año, con la tasa máxima de 2.5 por ciento. Para empresas pasa de 35 a 50 millones de pesos y deja de ser obligatorio: entra quien quiera y cumpla requisitos. Quien haya salido por incumplir podrá regresar si se pone al corriente. Las cuentas para el changarro cambian todavía más.

Los negocios en Resico podrán deducir sus inversiones al doble de rápido. Computadoras, impresoras, herramental y bicicletas eléctricas pasan de 50 a 100 por ciento de deducción en el año; autos, camiones y mobiliario, de 25 a 50 por ciento. Las inversiones hechas hasta el 31 de diciembre de 2026 conservan los porcentajes de su compra. Para el campo también hubo regalo: el ingreso exento de ISR para productores agrícolas, ganaderos, silvícolas y pesqueros sube de 900 mil a un millón de pesos al año. Del otro lado del pleno, la lectura fue distinta.

PAN y PRI votaron en contra. La bancada panista advirtió que los topes pueden pegarle a la liquidez de empresas que cumplen, y con ello al pago de salarios y proveedores. Pidió distinguir entre fraude y gasto legítimo. Morena, PT y PVEM defendieron que la reforma cierra los huecos por donde se escapaba el impuesto, y que el aumento al Resico y a la exención del campo responde a peticiones recogidas en las giras presidenciales por los estados. Las reservas presentadas en lo particular fueron retiradas o desechadas. Ahora el reloj corre en el Senado.

Si la Cámara alta la aprueba y se publica en el Diario Oficial de la Federación, la reforma entra en vigor el 1 de enero de 2027. ¿Qué hacer mientras? Si tu negocio factura entre 3.5 y 5 millones de pesos, vale revisar con tu contador si te conviene brincar al Resico el próximo año. Si planeas comprar equipo o vehículo para un negocio que ya está en Resico, conviene calcular si te sale mejor esperar a enero. Y si llevas la contabilidad de una empresa grande, el coeficiente de utilidad para pagos provisionales de 2027 ya trae el nuevo tope incluido.

La reforma no sube un solo punto de tasa. Lo que cambia es cuánto se puede descontar antes de pagarla. Para millones de pequeños contribuyentes el margen crece; para unas miles de empresas grandes, se encoge. En un país donde seis de cada diez empresas que declararon en 2025 no pagaron ISR, la pregunta para la sobremesa es directa: ¿cuántas de ellas de verdad no ganaron nada?

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