Encontrar más cabello de lo habitual en la almohada, el cepillo o la regadera puede generar preocupación, especialmente cuando la pérdida comienza a hacerse evidente. Aunque la caída del cabello puede tener múltiples explicaciones y en algunos casos ser temporal, también puede coincidir con alteraciones de salud que necesitan atención.

En las mujeres, entre las posibles causas se encuentran los cambios hormonales, algunas enfermedades, determinados déficits nutricionales, el estrés físico y factores hereditarios. Entre las condiciones que pueden acompañarse de pérdida o adelgazamiento del cabello están los trastornos de la tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la deficiencia de hierro.

Esto no significa que una mujer con caída capilar tenga necesariamente alguno de estos problemas. El aspecto del cabello por sí solo no permite identificar la causa. Por eso, instituciones como la Academia Estadounidense de Dermatología recomiendan comenzar por una valoración que considere los antecedentes médicos, la apariencia del cuero cabelludo y, cuando es necesario, estudios de laboratorio.

Cuando la tiroides puede influir en el cabello

La glándula tiroides produce hormonas que intervienen en numerosas funciones del organismo. Tanto una actividad insuficiente como una actividad excesiva de esta glándula pueden acompañarse de diferentes cambios físicos, entre ellos alteraciones en el cabello.

En algunas personas con enfermedad tiroidea, el pelo puede volverse más fino o comenzar a desprenderse con mayor facilidad. La Academia Estadounidense de Dermatología señala que algunas personas pueden notar incluso que el cabello sale en mechones al cepillarse.

Sin embargo, este signo no es exclusivo de los trastornos tiroideos. La caída capilar puede tener muchas otras causas, por lo que observar una mayor pérdida no basta para concluir que existe un problema hormonal.

Cuando un dermatólogo sospecha que una enfermedad, un desequilibrio hormonal o una deficiencia nutricional está detrás de la caída, puede solicitar análisis de sangre. En determinados casos también puede ser necesario examinar directamente el cuero cabelludo o realizar una biopsia.

Cuando la pérdida está relacionada con una enfermedad de la tiroides, el tratamiento de esa condición puede ayudar a recuperar el crecimiento normal del cabello. El resultado, sin embargo, depende de la causa concreta y de las características de cada paciente.

El síndrome de ovario poliquístico también puede modificar el crecimiento del cabello

Otra condición que puede relacionarse con cambios en el cabello es el síndrome de ovario poliquístico (SOP), un trastorno asociado con alteraciones hormonales.

La Mayo Clinic señala que algunas mujeres con SOP presentan niveles elevados de andrógenos, hormonas que pueden modificar el crecimiento del vello corporal y afectar el cabello del cuero cabelludo. En estos casos puede aparecer un patrón de adelgazamiento similar al observado tradicionalmente en la pérdida de cabello masculina.

El SOP también puede manifestarse mediante periodos menstruales irregulares, crecimiento excesivo de vello en la cara o el cuerpo, acné y dificultades para lograr un embarazo, aunque la presencia de alguno de estos signos no confirma por sí misma el diagnóstico.

Cuando existe una combinación de cambios en el cabello y otros síntomas hormonales, la valoración médica puede ayudar a determinar si existe un desequilibrio que requiera tratamiento.

La deficiencia de hierro es otra posibilidad

La alimentación también puede influir en el cabello cuando existe una deficiencia de determinados nutrientes. Uno de los minerales que recibe especial atención en la evaluación de la caída capilar es el hierro.

 

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