En el marco de su sexagésimo aniversario, la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE) ha alzado la voz en el Senado de la República para trazar una radiografía del empresariado femenino en México: una imagen de contundente contribución económica, pero también de profundas brechas que persisten. Bajo el liderazgo de su presidenta nacional, Sonia Garza González, la asociación expuso que, si bien las mujeres representan aproximadamente el 40% de la fuerza laboral del país y son generadoras de más de 200 mil empleos, su participación en la propiedad empresarial es significativamente menor, ya que solo una de cada cinco empresas en México pertenece a una mujer.
Esta cifra, un contundente 20%, actúa como un termómetro de la realidad. Confirma que, pese al crecimiento innegable de la presencia femenina en los negocios, existe una urgencia latente por acelerar la igualdad de oportunidades y allanar el camino del emprendimiento. Garza González fue enfática al señalar que el liderazgo de las mujeres no es solo una cuestión de representatividad, sino de resultados tangibles. La AMMJE respalda esta afirmación con estudios que demuestran que las empresas encabezadas por mujeres suelen caracterizarse por una mayor sostenibilidad, innovación, rentabilidad y por fostering mejores ambientes laborales. Sin embargo, este potencial topa con barreras estructurales como la dificultad para acceder a financiamiento, los persistentes techos de cristal y una subrepresentación crónica en los puestos directivos de las grandes corporaciones.
La celebración de las seis décadas de la AMMJE no solo fue un espacio para la reflexión, sino también para la reafirmación de compromisos y la exhibición de logros concretos. La asociación destacó que sus miles de empresas afiliadas no son solo unidades económicas; son pilares que sostienen empleos, dinamizan economías locales y aportan de manera directa al desarrollo social del país. Como parte de su estrategia continua, se formalizó la entrega de más de 130 certificaciones “Hecho en México” a empresas afiliadas, un distintivo que busca impulsar la productividad, promover la competitividad y abrir puertas a la internacionalización, fortaleciendo al mismo tiempo la identidad nacional y el valor del talento empresarial femenino.
En sintonía con esta visión, la AMMJE desplegará a lo largo del año programas específicos diseñados para canalizar inversión, promover la formalización de los negocios y generar empleos medibles. Este esfuerzo, que se coordina con la Secretaría de Economía, tiene como objetivo la creación de nuevas plazas laborales, el aumento de la productividad, la expansión regional y el fortalecimiento de los ecosistemas empresariales. Mirando hacia el futuro, la asociación también presentó los avances de la Cumbre Empresarial AMMJE 2026, un evento de alcance nacional e internacional que se llevará a cabo en Saltillo, Coahuila, y que proyecta reunir a más de 700 asistentes presenciales, además de una audiencia en línea vía streaming.
El mensaje final de la AMMJE es claro y contundente: las mujeres empresarias son un pilar fundamental que sostiene familias, impulsa regiones enteras y proyecta al mundo la capacidad productiva de México. Su contribución es un motor silencioso pero poderoso. No obstante, los avances, aunque significativos, no deben opacar la realidad. Aún queda un largo trecho por recorrer para derribar los obstáculos que limitan el pleno desarrollo del potencial femenino. La asociación reiteró su compromiso de seguir trabajando incansablemente para que cada vez más mujeres cuenten con las herramientas, el reconocimiento y las oportunidades que merecen para liderar, emprender y, en última instancia, transformar a México.