Por Juan Pablo Ojeda

La autopista México-Cuernavaca registró un cierre total a la circulación en ambos sentidos este viernes debido a una movilización civil protagonizada por estudiantes de la Escuela Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa. Los manifestantes tomaron las instalaciones de la caseta de peaje de Tlalpan, interrumpiendo el flujo vehicular en el principal nodo de conectividad terrestre entre la Ciudad de México y el estado de Morelos.

Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe) confirmó a través de sus sistemas de monitoreo vial que la parálisis operativa se extendió de manera directa hacia el Viaducto Elevado de Tlalpan. La obstrucción de los carriles confinados anuló el tránsito de vehículos particulares, unidades de carga y autobuses de pasajeros que buscaban ingresar o salir de la periferia sur de la capital de la república.

Ante el colapso de la infraestructura de peaje, las autoridades de tránsito vehicular exhortaron a los automovilistas a desviar sus rutas hacia la carretera federal libre México-Cuernavaca. Esta vía alterna absorbió el flujo excedente de vehículos, registrando una reducción significativa en la velocidad promedio de desplazamiento debido a la saturación de la carpeta asfáltica en las zonas de curvas y asentamientos habitacionales.

El arribo de los normalistas se ejecutó mediante el despliegue coordinado de una flota de autobuses foráneos que ingresó de forma compacta a la zona metropolitana del Valle de México. Los reportes de vialidad indicaron que las unidades de transporte de pasajeros fueron estacionadas obstruyendo de manera transversal los accesos de cobro de la plaza de peaje, imposibilitando físicamente cualquier intento de cruce vehicular.

Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México implementaron un operativo de contención perimetral en las inmediaciones del punto de conflicto. Las corporaciones policiales desplegaron personal de la Subsecretaría de Control de Tránsito y del agrupamiento de fuerza de tarea para delimitar el área afectada y establecer cortes escalonados a la circulación desde la zona de Huipulco.

Los registros técnicos de las cámaras de videovigilancia del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) documentaron que un sector de los manifestantes, con el rostro cubierto, causó daños materiales directos a vehículos oficiales de la policía capitalina. Los destrozos incluyeron la rotura de cristales y abolladuras en las carrocerías de las patrullas que realizaban los primeros recorridos de supervisión.

El historial de bloqueos en la caseta de Tlalpan muestra un impacto directo en los indicadores logísticos de la región central del país, afectando el suministro de insumos comerciales y los tiempos de traslado laboral. Las autoridades aeroportuarias y de terminales de autobuses de la zona sur emitieron alertas tempranas a los usuarios ante los retrasos generalizados provocados por la inhabilitación temporal de esta vía de comunicación federal.

 

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