Por Juan Pablo Ojeda El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual del 0.38% en junio de 2026, situando la inflación anual en 4.98%, de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este resultado representa la segunda baja mensual consecutiva, alejando al indicador del techo del 5.1% observado durante el primer trimestre del año. El comportamiento del índice subyacente, que excluye los precios de productos volátiles, mostró una variación mensual de 0.22%, acumulando una tasa anual del 4.15%. Este componente es el que el Banco de México vigila con mayor atención, ya que refleja la trayectoria de los precios de servicios y mercancías procesadas, los cuales han mostrado una mayor resistencia a la baja. Por otro lado, el índice no subyacente, compuesto por energéticos y productos agropecuarios, presentó una variación mensual de 0.85%, con una tasa anual del 7.42%. La reducción en la presión inflacionaria se explica principalmente por la estabilización en los costos de los insumos agrícolas, que habían experimentado alzas significativas en los meses previos debido a factores climáticos. El análisis de la canasta básica refleja que 24 de los 50 productos genéricos con mayor ponderación tuvieron una disminución en sus precios de venta al público durante el periodo de referencia. Entre los bienes con mayor incidencia a la baja destacan el jitomate, el chile serrano y el gas doméstico LP, lo que permitió un respiro en los bolsillos de los hogares mexicanos. En contraste, el componente de servicios mantuvo una presión al alza del 0.45% mensual, impulsado principalmente por el ajuste en tarifas de transporte aéreo y servicios turísticos ante el inicio de la temporada vacacional de verano. Estos incrementos fueron mitigados por el comportamiento favorable de los bienes manufacturados, que mantuvieron una tendencia de estabilización. La política monetaria aplicada por el Banco de México, que mantiene una tasa de referencia en niveles restrictivos, ha comenzado a permear en la formación de precios de bienes duraderos. Los analistas del sector financiero ajustaron sus expectativas de cierre de año, proyectando que la inflación general podría situarse cerca del 4.5% para diciembre de 2026. La trayectoria de este indicador será fundamental para las próximas decisiones de política monetaria. El mercado financiero aguarda el reporte de la próxima reunión de la Junta de Gobierno del banco central, donde se evaluará si las condiciones actuales permiten una flexibilización en la tasa de interés interbancaria a un día, priorizando siempre la convergencia hacia el objetivo permanente del 3%. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Niegan prisión preventiva a Gilda Lozoya; enfrentará proceso en libertad Trump busca negociar con Irán y exige fin de la tregua