Por Bruno Cortés

 

El coordinador parlamentario advierte sobre los riesgos de las pugnas internas y apela a la unidad del movimiento bajo la premisa de que la división podría volver incontrolable la gobernabilidad del partido.

En un mensaje que apela a la madurez política y a la cohesión partidista, el diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), hizo un firme llamado a cerrar filas dentro del Movimiento de Regeneración Nacional. Ante los medios de comunicación, el legislador zacatecano enfatizó que la coyuntura actual no permite distracciones ni batallas estériles al interior de la Cuarta Transformación.

Durante su conferencia de prensa en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Monreal abordó la delicada situación que atraviesa el morenismo en el estado de Campeche. Con un gesto simbólico de «amor y paz», el coordinador buscó desactivar la tensión creciente, advirtiendo con agudeza política que, de escalar estos conflictos, se corre el riesgo de un escenario donde «no habría quien cierre la puerta», en clara alusión a un descontrol institucional irreversible.

La intervención del ex gobernador de Zacatecas no es fortuita. Como operador político experimentado, Monreal reconoce que las disputas públicas entre facciones del partido —específicamente los recientes desencuentros en la entidad del sureste— debilitan la estructura del movimiento. «Tengo muy buenos amigos en Campeche», señaló, dejando entrever su disposición al diálogo, pero marcando una línea clara: la prioridad es el proyecto nacional.

El legislador sostuvo que las confrontaciones internas son el principal adversario del movimiento en esta etapa. Al referirse a las diferencias que han surgido en torno a la administración local y la militancia en Campeche, Monreal subrayó la necesidad de «calmar los ánimos». Su lectura es pragmática: el ruido interno no solo distrae de la agenda legislativa, sino que ofrece argumentos innecesarios a la oposición política.

Desde una perspectiva institucional, el líder de la bancada guinda recordó que la responsabilidad de los cuadros dirigentes es garantizar la estabilidad. Monreal insistió en que el respeto y la tolerancia deben prevalecer sobre las pasiones personales o de grupo. Su mensaje busca blindar la imagen del partido ante la opinión pública, recordando que la ciudadanía espera resultados y no conflictos domésticos.

A pregunta expresa sobre si su mensaje tenía destinatarios específicos, el diputado mantuvo la diplomacia que le caracteriza, evitando personalizar el conflicto pero siendo contundente en el fondo. Reiteró que cualquier fisura en la unidad de Morena repercute directamente en la percepción del gobierno federal y en el respaldo al proyecto de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Es importante destacar que este llamado al orden se da en un momento clave para la definición de agendas legislativas y presupuestales. Monreal, conocedor de los tiempos del Congreso, sabe que necesita una bancada y un partido alineados para transitar las reformas pendientes sin sobresaltos ni negociaciones forzadas por debilidades internas.

El gesto de levantar la mano en señal de paz, más allá de la anécdota visual, representa una instrucción de «alto al fuego» para las tribus morenistas. La experiencia de tres décadas en la vida pública le dicta al coordinador que, en política, la forma es fondo, y la forma actual de procesar las diferencias en Campeche está resultando costosa para la marca política.

Finalmente, Ricardo Monreal concluyó su intervención reiterando su compromiso con la unidad y dejando la puerta abierta a la conciliación. El mensaje quedó sobre la mesa: la disciplina partidista no es opcional cuando está en juego la continuidad y la fortaleza del proyecto de nación. Resta ver si los actores políticos locales acatan la directriz o si la inercia del conflicto supera al llamado institucional.

 

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