Fotografía de archivo de una mujer comprando productos en la Central de Abasto de la Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez

Por Juan Pablo Ojeda

 

La inflación general anual en México registró una desaceleración al ubicarse en 4.11 por ciento durante la primera quincena de mayo de 2026, de acuerdo con el reporte técnico publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este comportamiento estuvo determinado por una disminución de 0.16 por ciento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) respecto a la quincena inmediata anterior, situando el nivel general del indicador en 145.622 unidades. El dato contrasta con el mismo periodo de 2025, cuando la inflación quincenal avanzó 0.09 por ciento y la anualizada se colocó en 4.22 por ciento.

El componente subyacente, que elimina de su muestra los bienes y servicios de alta volatilidad para establecer una tendencia estructural de los precios, reportó un incremento quincenal de 0.13 por ciento. Al interior de este indicador macroeconómico, los precios de las mercancías consolidadas reflejaron un aumento de 0.09 por ciento, mientras que el sector de los servicios experimentó un avance de 0.17 por ciento en el mismo lapso, presionando la trayectoria de mediano plazo del Banco de México.

Por el contrario, el índice de precios no subyacente registró un descenso de 1.14 por ciento a tasa quincenal. La caída estuvo impulsada principalmente por el rubro de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, que retrocedió 1.64 por ciento debido a la entrada en vigor del esquema de subsidios a las tarifas eléctricas por temporada cálida en 11 ciudades del país. Asimismo, los productos de origen agropecuario mostraron una contracción de 0.53 por ciento en sus cotizaciones mayoristas.

En el desglose por productos genéricos, el jitomate, los detergentes y el gas doméstico LP se posicionaron como los bienes con mayor incidencia al alza dentro del INPC durante los primeros quince días de mayo. En contraparte, los servicios de energía eléctrica, el tomate verde y el huevo registraron variaciones a la baja, compensando parcialmente las presiones inflacionarias en el indicador general y aliviando los costos operativos de distribución.

Por su parte, el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo (IPCCCM) presentó una contracción quincenal de 0.20 por ciento, aunque mantuvo un incremento anual de 4.27 por ciento. Estas cifras muestran una variación respecto al comportamiento observado en la primera quincena de mayo de 2025, periodo en el cual este indicador específico registró un avance quincenal de 0.05 por ciento y una tasa anualizada de 4.09 por ciento.

La trayectoria histórica reciente del indicador muestra que la inflación en México concluyó el ejercicio fiscal de 2025 con una tasa de cierre de 3.69 por ciento, ubicándose por debajo de los pronósticos de las principales corredurías financieras. Este desempeño consolidó una tendencia descendente frente al 4.21 por ciento registrado al cierre de 2024 y al 4.66 por ciento reportado al finalizar el periodo correspondiente a 2023.

Las lecturas actuales se distancian de los picos inflacionarios históricos resentidos por la economía mexicana durante los ciclos anuales de 2022 y 2021, cuando el INPC alcanzó techos de 7.82 por ciento y 7.36 por ciento, respectivamente. Aquellos niveles representaron las mayores presiones sobre el poder adquisitivo en el país en las últimas dos décadas, derivadas de las distorsiones en las cadenas globales de suministro y el encarecimiento de materias primas primarias.

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