La Colección Gelman, considerada uno de los acervos privados más importantes del arte moderno mexicano, regresará a México en 2028 después de una intensa polémica sobre su futuro, su salida al extranjero y las condiciones en las que fue utilizada como garantía de una deuda millonaria. Aunque el anuncio fue recibido como una buena noticia por especialistas y defensores del patrimonio cultural, aún persisten interrogantes sobre el destino definitivo de las obras y el cumplimiento de los deseos expresados por sus creadores. Durante una entrevista en Aristegui en Vivo, la periodista cultural Adriana Malvido y la historiadora del arte María Minera, vocera del colectivo Defendamos la Colección Gelman, explicaron que el regreso parcial del acervo es resultado, en buena medida, de la presión ejercida por la sociedad civil en los últimos meses. Malvido recordó que la colección fue creada por Natasha y Jacques Gelman, quienes amasaron una importante fortuna en la industria cinematográfica y decidieron invertir en el arte mexicano del siglo XX. Con el paso de los años reunieron cerca de un centenar de obras de algunos de los artistas más importantes del país, convirtiendo su acervo en uno de los más valiosos de México. La especialista destacó que, junto con la colección del Museo Dolores Olmedo, la Colección Gelman resguarda uno de los conjuntos más importantes de pinturas de Frida Kahlo, además de obras de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, María Izquierdo y otros referentes del arte nacional. Sin embargo, tras la muerte de Natasha Gelman, el destino del acervo comenzó a generar controversia. De acuerdo con Malvido, el curador estadounidense Robert Littman, nombrado inicialmente como albacea, terminó convirtiéndose en heredero de la colección, situación que, asegura, no ha respetado las disposiciones establecidas en el testamento. Según explicó, Natasha Gelman dejó por escrito que la colección debía permanecer unida, conservar el nombre de la familia Gelman y destinarse a un museo donde pudiera ser apreciada por el público de manera permanente. «La colección debía permanecer unida, nunca dispersarse y exhibirse para beneficio de todos», resumió la periodista al referirse a la voluntad de la coleccionista. La polémica volvió a cobrar fuerza en 2024 cuando comenzaron a aparecer obras de la colección en subastas organizadas por Sotheby’s, incluidas piezas protegidas por su importancia artística. Poco después trascendió que el empresario regiomontano Marcelo Zambrano había adquirido el acervo en 2023 mediante un financiamiento otorgado por la propia casa de subastas. Al no cubrir posteriormente los intereses del préstamo, la deuda pasó a manos de Banco Santander, institución que recibió la colección como garantía financiera. Para Malvido, este hecho representa uno de los aspectos más preocupantes del caso. «El problema es cómo una de las colecciones más importantes del arte mexicano terminó convertida en garantía de una deuda», señaló. Actualmente, las obras permanecen expuestas en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, donde la muestra concluirá el próximo 19 de julio tras una exitosa temporada que reunió alrededor de 320 mil visitantes, una cifra que evidencia el enorme interés del público por acceder a este patrimonio artístico. Posteriormente, la colección viajará a Santander, España, donde será exhibida a partir de septiembre. Más adelante, en 2027, únicamente los diez óleos de Frida Kahlo que forman parte del acervo recorrerán museos de Basilea, Suiza, y Oslo, Noruega, antes de regresar nuevamente a Santander. El regreso anunciado para 2028 contempla una exhibición en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), aunque todavía no existe claridad sobre cuántas piezas volverán al país ni cuánto tiempo permanecerán en territorio mexicano. María Minera explicó que el convenio firmado entre Banco Santander, Marcelo Zambrano y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) establece que la institución financiera administrará la colección hasta 2030, con posibilidad incluso de extender ese plazo. La historiadora reconoció que el anuncio del retorno representa un avance importante, pero insistió en que aún quedan muchas preguntas sin respuesta. Entre ellas, destacó la falta de información precisa sobre el número total de obras que integran la colección. Mientras la exposición actual reúne 68 piezas, distintas fuentes han señalado que el conjunto completo podría alcanzar alrededor de 300 obras. Otro aspecto especialmente sensible es la protección legal de parte del acervo. Treinta piezas, firmadas por artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y María Izquierdo, cuentan con declaratorias de Monumento Artístico emitidas mediante decretos presidenciales. Esta figura obliga al Estado mexicano a supervisar su conservación y cualquier traslado temporal al extranjero, debido a que se consideran obras de valor excepcional para el patrimonio nacional. Minera subrayó que, aunque pertenecen a un propietario privado, estas piezas poseen un significado que trasciende el ámbito particular. «Son obras privadas, pero simbólicamente pertenecen a México», afirmó. Para Adriana Malvido, el caso también pone sobre la mesa la necesidad de construir políticas culturales de largo plazo que garanticen la preservación de colecciones de esta relevancia. La periodista recordó que Natasha y Jacques Gelman donaron su colección de arte europeo al Museo Metropolitano de Nueva York, donde permanece reunida bajo el nombre de la familia, por lo que considera que el deseo de los coleccionistas era que el acervo mexicano tuviera un destino similar dentro del país. Además de las preocupaciones culturales, el colectivo Defendamos la Colección Gelman también cuestiona el componente financiero de toda la operación. Según Malvido, la venta del conjunto se habría realizado por alrededor de 200 millones de dólares, una cantidad que considera muy inferior a su verdadero valor artístico y patrimonial. Por ello, los especialistas advierten que una colección concebida para el disfrute público corre el riesgo de convertirse en un activo sujeto a operaciones de especulación financiera, pese a las restricciones legales que protegen varias de sus obras. Como parte de la movilización ciudadana, el colectivo lanzó una petición en la plataforma Change.org para solicitar que la Colección Gelman permanezca en México de forma definitiva. En apenas cuatro días, la iniciativa reunió alrededor de siete mil firmas, reflejando el interés de miles de personas por preservar uno de los acervos más importantes del arte mexicano del siglo XX y garantizar que continúe siendo accesible para las futuras generaciones. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas ‘El Conjuro: Primera Comunión’ presenta a los nuevos Ed y Lorraine Warren