Las semillas de ajonjolí se han consolidado como un ingrediente habitual en la alimentación saludable gracias a su densidad nutricional y versatilidad en la cocina. Investigaciones difundidas por Medical News Today y los National Institutes of Health coinciden en que su consumo puede aportar beneficios importantes, siempre que se integre de forma equilibrada y consciente en la dieta. Estas semillas destacan por su contenido en grasas insaturadas, especialmente ácido oleico y linoleico, que contribuyen a mantener niveles saludables de colesterol. Además, aportan fibra, proteínas y minerales esenciales como calcio, hierro, zinc, fósforo y magnesio, junto con vitaminas del grupo B y vitamina E, lo que refuerza su perfil antioxidante. Entre sus compuestos más relevantes se encuentran sustancias como la sesamina y el sesamol, que ayudan a combatir el daño celular. Según estudios publicados en la revista Nutrients, el consumo regular de ajonjolí puede mejorar el perfil lipídico, reduciendo el colesterol LDL y los triglicéridos, especialmente en personas con riesgo metabólico. A pesar de estos beneficios, los especialistas insisten en que no debe considerarse un “superalimento”, sino un complemento dentro de una dieta variada. La dietista-nutricionista Raquel Bernacer subraya que su valor radica en enriquecer la alimentación tanto en nutrientes como en sabor, sin sustituir otros grupos de alimentos. La cantidad recomendada es moderada: entre 10 y 20 gramos diarios, equivalente a una o dos cucharadas. Este rango permite aprovechar sus propiedades sin exceder el aporte calórico, ya que se trata de un alimento energético. Su consumo también favorece la salud digestiva gracias a su contenido en fibra, ayudando a prevenir el estreñimiento. No obstante, existen precauciones importantes. El ajonjolí es uno de los alérgenos alimentarios más reconocidos y puede provocar reacciones graves en personas sensibles, incluso cuadros de anafilaxia. Por ello, quienes tengan antecedentes de alergias deben evitarlo o consultar con un especialista antes de incorporarlo a su dieta. Para mejorar la absorción de sus nutrientes, los expertos recomiendan consumir las semillas tostadas ligeramente o molidas. También pueden ingerirse en forma de tahini, una pasta tradicional muy utilizada en la cocina de Oriente Medio, o como aceite, preferiblemente en crudo para preservar sus propiedades. Otra recomendación clave es su correcta conservación. Debido a su alto contenido en grasas insaturadas, las semillas pueden enranciarse si no se almacenan adecuadamente. Mantenerlas en recipientes herméticos y en refrigeración ayuda a prolongar su vida útil. En definitiva, el ajonjolí es un alimento nutritivo que puede aportar beneficios cardiovasculares, digestivos y antioxidantes. Sin embargo, su consumo debe ser moderado y adaptado a las necesidades individuales, recordando que el equilibrio y la variedad siguen siendo la base de una alimentación saludable. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Trazan Ricardo Moreno y embajador de Indonesia ruta de cooperación cultural, educativa y comercial