La Jabalinada / Bruno Cortés

La realidad nacional se devora a sí misma bajo el sol del trópico. El Tren Maya opera al 11% de su capacidad mientras talan siete millones de árboles. A la par, Morena purga sus filas hacia 2030, Guerrero exhibe sus miserias en el escaparate turístico y Estados Unidos cambia las urnas por las balas en un continente alucinado.

Estaba escrito que la bestia de hierro devoraría la selva. Prometieron no tirar un árbol. Hoy siete millones de troncos yacen pudriéndose. El Tren Maya costó 500 mil millones de pesos, cuatro veces el presupuesto original. Sus vagones cruzan la península como fantasmas. Transportan 3,561 pasajeros diarios, un 6% de la meta extranjera. Generan 541.8 millones de pesos, pero gastan 4,810 millones. Es un obelisco a la melancolía financiera.

En la capital, el patriarcado dictó el testamento. Ariadna Montiel y Citlalli Hernández migran a la dirigencia. La instrucción es domar el carnaval. Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán dejan las riendas de un partido devorado por el pragmatismo. No hay mística, hay calculadora. Repartirán las candidaturas para 2030 basándose en el ruido digital. Los viejos dedazos palidecen ante la dictadura del algoritmo.

El puerto de Acapulco huele a salitre y abandono. Esthela Damián llega a Guerrero. Félix y Evelyn Salgado levantan barricadas desde el palacio para frenarla. La alcaldesa Abelina López baila sobre las ruinas buscando la reelección. La oposición priista sonríe. El surrealismo asalta el Tianguis Turístico. El pabellón de Sinaloa promociona Badiraguato. Su lema oficial reza: «Mucho más que narcos». La tragedia operando como souvenir.

El norte del continente también enloqueció. Estados Unidos sumó 520 incidentes de violencia política en seis meses. Un alza del 40%. Un hombre armado penetró el anillo de seguridad de Donald Trump. Asesinaron a una legisladora en Minnesota y a Charlie Kirk. Quemaron la casa del gobernador de Pensilvania. La democracia más vieja de occidente hoy firma sus debates con plomo.

El último acto de ilusionismo es financiero. El sargento Gannon Ken Van Dyke ganó 400 mil dólares apostando en Polymarket horas antes de la captura de Nicolás Maduro. Días después, el 23 de marzo, el mercado petrolero movió 580 millones de dólares exactos 16 minutos antes de un anuncio bélico sobre Irán. Las apuestas políticas saltaron a 240 mil millones de dólares. Los secretos de Estado cotizan en criptomonedas.

EL DATO: En 1982, José López Portillo lloró en cadena nacional defendiendo el peso después de vaciar las arcas. Hoy, con una narrativa de austeridad franciscana, el Estado gasta 4,810 millones de pesos anuales en subsidiar el rodar de un tren vacío, mientras los mercenarios de la información apuestan fortunas en la red sobre cuándo caerá el próximo gobierno.

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